Toma mi mano sobre tu rostro, que absorbe mi piel
tus lágrimas, que sean mis humildes letras caricias y no causas de dolor.
Siente en mi amistad, el conforte de un buen amigo,
aun que lejos siento en mi alma tu tristeza y con mi rezo te despejo de ella,
dejando en tu pecho la paz que tanto anhelas.
Rudyard Bonilla
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